La electricidad en los campamentos de refugiados saharauis es suministrada con generadores durante algunas horas y mediante pequeñas placas solares que se cargan con baterías.
lunes, 2 de junio de 2014
El agua que no sale del grifo
Los campamentos de refugiados saharauis se encuentran en un contexto geográfico especial y problemático. El acceso al agua es difícil y caro, la calidad del agua de alta salinidad y las condiciones de higiene, malas.
La mayor parte del agua dulce disponible del planeta, es agua subterránea. En los campamentos saharauis hay dos tipos de acuíferos, superficiales y profundos. Los superficiales están muy contaminados por la propia actividad de la población que se asientan en ellos, ya que se hayan a menos de un metro de profundidad. Los profundos se encuentran a más de 50 metros de la superficie.
En cuanto a la calidad del agua, existe una concentración de elementos químicos, como la alta salinidad, el alto contenido en flúor y en nitratos, que pueden provocar enfermedades a corto y largo plazo.
Otra característica de la calidad del agua es el aspecto bacteriológico. Los principales focos de contaminación son las letrinas, los residuos y las basuras incontroladas. La mala calidad del agua provoca patologías renales, estomacales, dentales, hipertensión, diarreas, fiebre... Casi 3 de cada 5 niños o niñas saharauis sufren fracturas y graves problemas de crecimiento debido a que el agua contiene más calcio del recomendado.
Los refugiados saharauis carecen de los más básicos elementos higiénicos y sanitarios. No tienen agua corriente ni red de alcantarillado. Se abastecen por medio de camiones cisternas que llenan, periódicamente, unos depósitos situados en la calle, y que provienen de los pozos subterráneos. Llevan casi cuatro décadas consumiendo agua insalubre, no apta para beber.
Cada refugiado saharaui consume una media de 10 litros frente a los 200 que cada persona consume en España. Una de las actividades que más esfuerzo requiere por parte de las mujeres saharauis es la gestión del agua para uso doméstico. La escasa cantidad de que disponen por persona, les obliga a hacer verdaderas pericias para que el agua llegue para el consumo diario, la limpieza, la preparación de la comida y la higiene personal.
Los refugiados saharauis carecen de los más básicos elementos higiénicos y sanitarios. No tienen agua corriente ni red de alcantarillado. Se abastecen por medio de camiones cisternas que llenan, periódicamente, unos depósitos situados en la calle, y que provienen de los pozos subterráneos. Llevan casi cuatro décadas consumiendo agua insalubre, no apta para beber.
sábado, 31 de mayo de 2014
¿Coste o negocio?
El conflicto afecta no solo a los saharauis. Impide que se aborden otros problemas que existen en la zona, como la inmigración, el terrorismo,...y que también afectan a Europa.
Además Marruecos es hoy rehén de su propia ocupación. Está en una situación política y económica difícil, mantiene una guerra de desgaste que le está pasando factura. Las autoridades marroquíes no facilitan datos sobre este coste. El desembolso económico para mantener y equipar al ejército, los gastos civiles para construir carreteras, las primas y exenciones fiscales otorgadas a los funcionarios marroquíes nombrados en los territorios ocupados,..., suponen el no desarrollo de Marruecos.
El mantenimiento del muro también tiene un elevado coste económico. Cuando se compran productos marroquíes o fabricados en Marruecos se está costeando, en parte, el muro.
Además, hay que tener en cuenta que el conflicto, con el cierre de la frontera entre Argelia y Marruecos, y la paralización del Magreb Árabe, tiene consecuencias para toda la región.
Sin embargo, los partidarios de la independencia saharaui, sostienen que la ocupación del Sáhara es un auténtico negocio, en virtud de la expoliación de las riquezas del territorio. Marruecos controla casi la mitad de las reservas mundiales de fosfatos, la mitad de los ingresos del país. Un buen negocio.
El mantenimiento del muro también tiene un elevado coste económico. Cuando se compran productos marroquíes o fabricados en Marruecos se está costeando, en parte, el muro.
Además, hay que tener en cuenta que el conflicto, con el cierre de la frontera entre Argelia y Marruecos, y la paralización del Magreb Árabe, tiene consecuencias para toda la región.
Sin embargo, los partidarios de la independencia saharaui, sostienen que la ocupación del Sáhara es un auténtico negocio, en virtud de la expoliación de las riquezas del territorio. Marruecos controla casi la mitad de las reservas mundiales de fosfatos, la mitad de los ingresos del país. Un buen negocio.
Los recursos expoliados
Los recursos naturales del Sáhara Occidental son uno de los aspectos más evidentes del conflicto con Marruecos.
El descubrimiento, en 1947, de yacimientos ricos en fosfatos, en Boucraa, incrementó la importancia económica del territorio. Estas minas son las más grandes del mundo y sin lugar a dudas, es una de las razones por las que Marruecos empezó a reivindicar el Sáhara Occidental. Los saharauis han sido sistemáticamente marginados de la industria de Boucraa: en 1968, pocos años antes de que Marruecos se apoderara de sus yacimientos, la mayoría de los trabajadores eran saharauis. Hoy solo son un 2O%.
Estados Unidos es el mayor importador de fosfatos. Durante una década, el 99% de sus importaciones han procedido del Sáhara Occidental. Los ingresos anuales obtenidos por Marruecos con esta explotación, en 2008, ascendieron a 1.700 millones de dolares, el equivalente a dar 10.000 dolares anuales, a cada uno de los refugiados saharauis.
Otros importadores son Nueva Zelanda, Australia, México, Venezuela, España,...
Por otro lado, también se han detectado uranio, petróleo, gas, plomo, titanio, oro, cinc. Algunas compañías petrolíferas extranjeras realizan oficialmente las prospecciones.
La zona pesquera del Sáhara Occidental se encuentra entre las zonas de pesca más ricas del mundo. El 90% de la pesca de altura de Marruecos se encuentra en esta región. La industria pesquera está en manos de Marruecos y cada vez es más importante. Algunas estimaciones indican que entre un 70% y un 90% de las capturas marroquíes embarcan en los puertos del Sáhara Occidental.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Arte por la paz: las flores del muro
Mohamed Moulud Yeslem es un pintor y artista saharaui que realizó, en el año 2013, en la ciudad de Gavá, el proyecto "por cada mina una flor". Consiguió que diversas asociaciones, escuelas y ciudadanos de a pie, hicieran flores de diversos materiales, para llevarlas y sembrarlas frente a los millones de minas que rodean el Muro de la Vergüenza.
| se consiguió plantar 3500 flores |
El muro de la vergüenza
Es un conjunto de ocho muros defensivos de una longitud superior a los 2.700 kilómetros, construidos por Marruecos en el Sáhara Occidental. Es una zona militar con búnkeres, vallas y campos de minas construida con el fin de proteger el territorio ocupado por Marruecos de las incursiones del Frente Polisario y evitar la vuelta de los refugiados saharauis. Su construcción se empezó en 1982 y se ha ido realizando en distintas fases, hasta 1987. En muchos lugares el muro es, en realidad, un conjunto consecutivo de distintos muros. El territorio más allá del muro está bajo el control del Frente Polisario, denominado "zonas liberadas".
El muro está defendido por unos 100.000 militares marroquíes. Cada 4 o 5 kilómetros está desplegada una compañía militar de infantería.
| 2.720 kilómetros de muro |
| 250 baterías de artillería |
![]() |
| miles de minas antipersonas |
| 20.000 kilómetros de alambre de espinos |
El muro fue construido por el ejército marroquí con ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita.
martes, 27 de mayo de 2014
Nuestras segundas vacaciones en paz
Es difícil escribir sobre Futella. Es fácil escribir sobre Futella. El problema es que nunca terminaría porque es una niña intensa, excepcional. Se podría decir mil cosas sobre ella y no sería suficiente.
Siempre ha sido una niña adulta, una mezcla que sorprende, sobre todo si se la compara con los niños y niñas que aquí tienen su edad. Orgullosa, sobre todo de ser saharaui. Altiva, cualidad que le ayuda a aprender deprisa. Valiente, supera todas las dificultades con las que se va encontrando. Inteligente, siempre interesada en saber, en ir más allá, en comprender esta parte del mundo, tan distinta al suyo. Dada a las comparaciones, de entre su vida y la nuestra, elige sin dudar la suya e intenta convencerte. Noble, antes de terminar de crecer, ya se sabe que será buena persona. Apegada a su familia, a su tierra sin futuro, a nosotros, su familia española. Fácil de querer, en sus afectos, sin embargo, no es orgullosa, nos quiere y nos lo dice, demuestra, aún ahora, lo importante que somos para ella. Fácil de cuidar, sabes que no la tienes que proteger, que está segura de sí misma.
Llegó tras Segma, que nos trajo el desierto y a su sobrina. Tan distintas y tan iguales. Cinco años con ella, cinco veranos aprendiendo de una niña pequeña, recibiendo lecciones de sensatez y de supervivencia, diez meses, en total, que han cambiado nuestras vidas.
Este será el segundo verano que pasaremos sin ella. Se nota su ausencia, el tiempo en esos días avanza muy despacio. La tristeza de no verla se apacigua al pensar que estará feliz con los suyos, al tener la certeza de que todo lo que ha vivido aquí le servirá, seguro, de que le ha hecho aún más fuerte, me atrevo a decir que hasta un poco más sabia.
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